LA ASOCIACION MISIONERA DE MARÍA INMACULADA
A. Rostkowski,omi +++ Documentación 248 Español
El Capítulo general de 1948 pidió al nuevo Superior general padre Léo Deschâtelets61la publicación de una circular sobre la AMMI para precisar las reglas de sus actividades y el nuevo calendario de las misas diarias. El padre Deschâtelets, después de un breve resumen de la historia de la AMMI y una clarificación para la corrección de una interpretación equivocada de la fundación del movimiento por lo que se refiere a Eugenio de Mazenod, presentó las orientaciones para el futuro. La Asociación debería ser “una verdadera armada de fieles reunidos en torno a nosotros [oblatos]”64compuesta sobre todo de parientes y amigos de nuestros alumnos novicios y seminaristas. En el título oficial “Consociatio Missionaria Mariae Immaculatae”65la palabra “missionaria” fue obligatoria y figuraba en todas las traducciones porque aprobada por la Santa Sede.
El fin de la AMMI fue triple: en primer lugar formar a los asociados en una sólida piedad y devoción a María Inmaculada Patrona de la Congregación y de la Asociación; en segundo lugar impulsarlos a ayudar las vocaciones misioneras y las obras de formación y finalmente interesarse por la conversión de los pecadores y de los infieles. Entre los medios se encontraban: la oración (3 Ave Marías cada día por las obras de formación misionera y la conversión de los pecadores) la acción (publicaciones propaganda) y la limosna (donativos y ofrendas). En cambio los asociados participarían en todas los beneficios espirituales ofrecidos por la Congregación, es decir en las oraciones, las buenas obras de todos los oblatos, en las oraciones especiales de las casas de formación, en las indulgencias. Cada día se celebraba la santa misa por las intenciones de todos los miembros vivos y difuntos. La inscripción en el registro de la Asociación ofrecía la posibilidad de ser apóstol-auxiliar y formar parte de un movimiento que era la prolongación de una congregación misionera.
Unos elementos nuevos en la actividad de la AMMI a raíz del Concilio Vaticano II. Entre los objetivos recomendados se encuentran la acción por la paz y la justicia en el mundo, el ecumenismo, la ayuda al desarrollo en el tercer mundo y la formación del laicado en el apostolado. Para la formación de los asociados en el espíritu misionero se dirigió la atención a la necesidad de los encuentros con los misioneros, de vacaciones en sus países de origen. Las reuniones, las conferencias, audiovisuales, las revistas, las peregrinaciones anuales u ocasionales ayudaban también sin duda para el reclutamiento de nuevos miembros. Las provincias subrayaron el papel de los retiros anuales para los celadores y celadoras en las casas oblatas o en las parroquias.
En 1972, por primera vez la AMMI aparecía en las Constituciones y Reglas de los OMI. Este movimiento que en 1971 contaba con unos 900.000 miembros en 14 provincias de la Congregación. En 2000 han puesto una adición en las Reglas= 37b
“Fieles a la tradición oblata, las comunidades pondrán empeño en promover la Asociación misionera de María Inmaculada para la formación del laicado y la participación en la espiritualidad y el apostolado de los Oblatos. |